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Mostrando entradas de febrero, 2015

Mi primer viaje II

Llego a la terminal con una valija, una mochila y una bolsita de tela con comida y un termo porque estoy segura que no me van a dar una galletita vieja en todo el trayecto.
La mochila me pesa mucho. Es por los cuatro libros y la computadora que están a punto de provocarme una hernia. Mi mayor temor al viaje sola es el aburrimiento, así que me llevo surtido de lecturas para alternar y mi fiel compañera HP que será mi bloc de notas en esta aventura. También logré meter dos camperas, una almohada, un tapa ojos, los tapones para los oídos, una linterna por si quiero leer durante el viaje, los auriculares enormes Sony, un cargador portátil para el teléfono y un iPod con 32 gb de música renovada pensada especialmente para ámbito playero. Si voy a estar sola, voy a estar preparada.

Despacho el bolso entre grupos familiares con niños pequeños, parejas jóvenes, viejas aglomeradas que viajan en patota, como si fueran un equipo de rugby pero con olor a colonia, y unos pocos sueltos como yo. Mi val…

Mi primer viaje I

Mañana me voy de vacaciones. Mañana me voy de vacaciones sola. Sola. Vacaciones sola. Lo repito una y otra vez sentada en la punta de la cama mirando el bolso casi listo. Lo decidí hace dos semanas y desde entonces no dejo de comerme mi propia cara de fastidio cuando le cuento a cualquiera y, con los ojos abiertos como pelotas y un tono tipo Susana Giménez preguntando por dinosaurios vivos, exclaman: ¿SOLA?. Sí, sola.

Hay un misterio emocionante en torno a todo el plan. Desde la misma decisión, los preparativos y hasta la ejecución.
Hace diez días salí del trabajo y en vez de tomarme el 122 que va para el centro, me tomé el que va para la terminal y veinte minutos después estaba en la puerta de la estación con la mirada perdida en el hombre que vende chipá, el corazón latiendo a mil por hora y un papel en la mano que decía: Rosario - Mar del Plata. Coche cama. "Coche cama para vos que sos larga", dijo el vendedor de Chevallier. 

En los preparativos para el viaje me acompaña la …

Conversaciones breves XI: Cosa de locos

- ¿Qué hiciste qué?

- lo que escuchaste, Alejandra. 

- ¿y no se te ocurrió llamarme antes de hacer eso? Digo, para que adelantáramos el turno, lo charláramos y así evitarte esa situación.

- pero si te escribí...¿no te acordás?

- ¿te referís a ese mensaje de WhatsApp?

- ¡claro! Te pedí de adelantar el turno y bueno, no pudiste.

- ¡ay! ¡pero no me dijiste que era por esto! Pensé que tenías que trabajar, como a veces te pasa...

- no supe cómo explicarme por WhatsApp, además tampoco me convencía la idea de adelantar el turno por esto. Era una exageración, ni que se hubiera muerto alguien.
- por eso digo que podrías haberme llamado. Podés hacerlo, lo sabés. Además no es una exageración si es algo que te incomoda o preocupa...Y si me escribiste fue porque evaluaste la posibilidad de venir. 
- y sí, porque estaba inquieta, angustiada. Sentía que a lo mejor se me estaba escapando algo, algo que no podía ver de mi enojo. Y viste que vos medio que funcionás de voz de mi consciencia que suelo callar.

- ¿…