2 de agosto de 2014

Crónicas de viaje I: Una lista de compras en San Francisco


Delilah y Karen están haciendo la lista del supermercado. Esta tarde festejarán en su patio el cumpleaños de la hermana de Karen y planean hacer una torta de arándanos. 
Delilah tiene la cabeza metida en una alacena gigante repleta de latas, harinas, frascos, botellas, alimentos envasados, condimentos y cajas de mezclas pre fabricadas. Es difícil creer que con tanta comida aún necesiten sumarle cosas a esos estantes. "Estamos preparadas para el fin del mundo", bromea Delilah desde las profundidades del aparador y continúa enumerando frutas y verduras. Karen, mientras tanto, toma nota desde un sillón dispuesto al lado de la ventana con vista al patio y a una puntita del Golden Gate. Afuera está gris y ventoso. Las colinas con casas casi no se ven por la cantidad de niebla, pero Karen confía en el pronóstico de su iPhone, que indica que para la tarde estará caluroso y soleado. El cumpleaños será afuera y no se discute. 

Delilah saca la cabeza de la alacena y ahora la coloca dentro de la heladera de cuatro puertas. La heladera también está repleta pero aún así encuentra faltantes y empieza a enumerar cuando Karen la interrumpe con dulzura. "Cariño", le dice desde el sillón. "Sí, mi vida", le responde Delilah asomando la nariz y los ojos desde la puerta del congelador. "¿Me querrás hasta el fin de nuestros días?", pregunta Karen dejando la birome. "Y después de eso también", responde Delilah. 

De pronto el sol asoma desde las colinas de Twin Peaks y la punta roja del Golden Gate brilla resplandeciente.