24 de marzo de 2014

Relato de un recuerdo

Hoy me desperté con un recuerdo. Era un recuerdo nítido de duración exacta. Comenzaba con la imagen de la escalera que va a la terraza, y terminaba con un paneo por el cielo amaneciendo.
Fue esa noche que tomaste una colcha que estaba abandonada en el cuartito del lavadero y la estiraste sobre la membrana del techo pintada de rojo. Nos acostamos -yo sobre tu pecho- y nos quedamos mirando el cielo en silencio. Las estrellas se mezclaban con las hojas de los árboles: unas encandilaban, las otras hacían sombra. 
Estábamos en ese límite horario en el que todo cambia y el color degrade que se forma en el horizonte parece congelar el mundo por un segundo, antes de que el ciclo empiece de nuevo. No había ruido y todo a nuestro alrededor dormía, los que recién se acostaban y los que se estaban por levantar.
Vimos las estrellas apagarse y el sol prenderse. 





No hay comentarios: