27 de noviembre de 2013

Conversaciones breves V: El maldito wasap

- No le voy a contestar. Me cansó.

- ¿eh? ¿a quién? ¿de qué hablás?

- de Francisco que me está charlando por WhatsApp.

- ¡ay, qué copado, te escribió! ¿no querías eso?

- sí, pero no quiero que me esté charlando todo el tiempo como si esta porquería fuera un chat.

- y bueno...no le contestés más...

- ¡no puedo! con lo buchón que es esta mierda se va a creer que no quiero hablar con él.

- y...pero no querés.

- ¡sí quiero! pero tomando una birra, cara a cara, ¡no por acá! además ya me pasó con uno de no estar respondiéndole todo el tiempo y que se creyera que no quería verlo más.

- ¿quién?

- Mauro. Una noche me lo encontré, le dije que al final nunca habíamos salido y me contestó: "Como no me respondías mucho por 
WhatsApp pensé no te interesaba".

- ¡pff! entiendo...pero ¿qué te cuesta charlar un ratito?

- ¡no tengo ganas! Es mucho laburo neuronal. Contestar algo copado, que sea interesante, simpático, divertido, que parezca elocuente, espontáneo. ¡es agotador!

- todo se soluciona siempre con un "jaja".

- no te creas. ¿Te acordás de Lucho?

- se...el que se comió casamiento.

- ese. Me escribía siempre cuando estaba aburrido en el trabajo: "Me aburro. Qué hacés?", me ponía. ¿QUÉ HAGO? LABURO, NABO. ¡ESO HAGO!

- ¿y qué hacías?

- y...le contestaba alguna huevada cuando podía, pero por ahí estaba escribiéndome con otra persona por trabajo y se veía que yo me conectaba todo el tiempo y no le respondía, entonces me decía algo como "eh mala onda no me respondés. Contame algo". Encima eso, quería un bufón y a tiempo completo. ¡Dejate de joder! 


- es cierto...yo también extraño cuando solo existían los SMS. Era todo más sencillo, lo usabas realmente cuando querías contactarte con alguien y era para salir.

- ¡ves!

- lamentablemente el "visto" de Facebook y WhatsApp ya están impuestos. Nos vamos a tener que acostumbrar...

- no quiero.

- ¿qué querés, entonces?

- un novio analógico. Eso quiero.