17 de septiembre de 2013

El mozo

Desde adentro de la cocina se escucha una versión a capella de un tema clásico de Ricardo Arjona. La voz estira las palabras, igual que se estira la muzzarella en el tenedor del taxista de la mesa de la ventana. Las alarga hasta lograr la entonación perfecta y, como si pareciera calculado, hace su entrada al salón justo cuando llega al estribillo. El marco de la puerta es la mitad de ancho que su torso, así que con estilo Ariel se gira justo antes de chocar y los cuatro platos que carga se acomodan junto a él como bailarinas que siguen al cantante.  

De los diez años que hace que Ariel atiende las 26 mesas de la Pizzeria Argentina todos los mediodías, solo una vez se olvidó la letra de una canción. Ese día también llevó una pizza de anchoas a una mesa de vegetarianos. Tenía 35 años y su mujer lo llamó que “se le salía la nena”, y él todavía tenía tres comandas pendientes en la cocina antes de poder dejar al dueño a cargo de las matemáticas y las fugazzetas del bodegón céntrico. La siguiente vez que Ariel se olvidó todas las letras de su cerebro cancionero fue cuando en Mar de las Pampas, hace 5 años, a su mujer otra vez se le salió la nena antes de tiempo y Melisa nació en una ambulancia camino a Villa Gesell. 

Ahora Ariel está mirando fijo al televisor acodado a la barra llena de cachivaches históricos. Tres sifones de vidrio, botellitas de Coca Cola del Mundial 78' sin abrir y algunas estampitas arrugadas son parte del paisaje en el que ahora la única música que suena es el choque rítmico de los cubiertos con los platos. Está concentrado mirando la placa de Crónica que, con imágenes primaverales y un tema de Palito Ortega, anuncia que tan solo faltan 185 días para la primavera. Las letras empiezan a acomodarse en su mente y justo cuando Ariel está por hacer un dueto con Palito...

- Ariel, otra porción de muza, ¿puede ser?.
- Lo que usté diga, don.
- ¡Ah! ¡Y Ariel!
- ¿Sí?
- ¿Y una de Gardel?
- ¡Cómo no!  

1 comentario:

Gabriel dijo...

Dejé un comentario y se colgó todo. Google de mierda.