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Mostrando entradas de julio, 2013

El oficio de ser tía

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Cuando sé es hijo único de padres hijos únicos el contacto con niños se reduce a prácticamente 0 hasta que tus amigos (los "hermanos de corazón", como se dice en el lunfardo mencho) empiezan a procrear. O al menos ese fue mi caso ya que, sumado a mi escaso contacto por parentesco, tampoco nunca me simpatizaron mucho los mocosos de menos de un metro de altura.

Es por eso que un montón de cosas sobre chicos no las aprendí hasta que mi amiga Camila fue madre hace tres años. El día que Mora nació me convertí en tía por elección y con este título vinieron aprendizajes forzosos de todo tipo. Mora ha sido mi primer experiencia y mi conejillo de indias en este oficio.
Con ella aprendí que si dejás un bebé en una cama, el pibe (que no sabe ni controlar su propia saliva) ¡de alguna forma se mueve! y se cae al piso. También aprendí, a cuesta de una camisa divina, que si no hacés que el chico eructe, éste devolverá toda la leche que está de forma misteriosa dentro del cuerpo de su madre.
M…

Diario del viajante III: Del Lower East Side a Broadway

Si me preguntaran de todos los lugares que he visitado cuál me gustó más, sin dudas respondería que los lagos de Villa La Angostura, con sus montañas y sus bosques, marcaron mi infancia. También agregaría que Tilcara dejó polvo color naranja en mis recuerdos y que el montañés pueblo de Burlington, Vermont fue mi último descubrimiento maravilloso.

En conclusión, podría decirse que pese a haber estado en las grandes ciudades que maravillan al mundo, siempre me he quedado con esos pequeños lugares que me maravillaron a mi. He tenido la suerte de recorrer las ciudades de ensueño de mucha gente, esas que todos morirían por ir y no morir de estar ahí. 

Pero hubo dos ocasiones, estando en las locaciones más famosas del planeta, donde me quedé sin respiración.

La primera vez que vi la Torre Eiffel fue a las 8.15 am del 13 de agosto de 2004 cuando el vuelo de Air France empezó a descender para aterrizar en Paris. Entre las nubes se colaban los rayos de sol y cuando se disipó un poco la niebla mat…