2 de abril de 2013

Conversaciones breves I


- ¿Y después del boliche qué hiciste? ¿Lo saludaste y te fuiste?


- No, me acompañó a mi casa y me pidió mi Facebook. 


- ¿Y se lo diste?

- No.


- ¡¿Por qué?!


- ¡Porque no lo quiero tener en Facebook! Detesto esta era digital en la que tenés que tener a todo el mundo en Facebook. ¡No lo conozco! ¿Para qué lo quiero ahí?

- Cierto que sos la más parca para aceptar gente... ¡Para chusmearle la vida, saber quién es, qué le gusta!
- ¡Pero no quiero saber todo eso porque va a dejar de interesarme! Prefiero enterarme de que le gusta Ricardo Arjona saliendo con él y en lo posible después de un buen polvo ¡no antes! Me sacaría las ganas de cogérmelo y está muy bueno...
- ¡Ay! Bueno. ¿Qué hiciste, entonces?

- Le dí mi teléfono.

- ¿Pero te lo pidió?
- No, pero se lo di igual porque le dije que no me gustaba Facebook.
- Estás todo el día en Facebook...
- ¡No es lo mismo! Además no quiero que me chateé. No quiero tener que estar viendo si me habla o no, qué me dice, tener que tener una conversación interesante todo el tiempo. Que si tiene un "visto", que si está escribiendo, que si me chatea pero no me invita a salir, o es re denso y me habla todo el tiempo.
- Chateás todos los días, todo el tiempo...
- No es lo mismo, a mi me gusta chatear con conocidos, no con gente que no me conoce y no entiende mis chistes escritos. Además ya tengo demasiados chongos muertos en Facebook como para sumar otro y tener que verlo ahí. Mejor teléfono que si un día no quiero saber más de él, no lo atiendo y chau. ¡Qué es eso de enterarme si está acá o en Machu Pichu, si tiene novia, si la dejó embarazada...!
- ¡Bueh! ¡Tampoco para tanto!
- ¡Que no! Te acordás ese que me volteaba en el 2008...
- Te revolcaste con un montón en el 2008...
- El rubio...
- Te curtiste un montón de rubios en el...
- ¡Bueno, bueno! Ya entendí, fui muy promiscua en el 2008. ¡Manuel! Ese.
- No me acuerdo de ningún Manuel. ¿No será Emanuel?

- ¡Ese! ¡Bah! Se llaman todos igual.

- Bueno, ¿qué pasa con ese?

- Está embarazado.

- ¿En serio? Qué loco.
- No, lo loco es que yo lo sepa cuando no me importa.
- Está bien, entiendo el punto. ¿Y te escribió éste ahora?
- No, le mandé yo un mensaje para invitarlo a tomar mates a la tarde.
- ¿Y? ¿Te contestó?

- No. Me agregó a Facebook.

1 comentario:

Herr Professor dijo...

Hace mucho que no te leo, pero volvió la magia (sic)