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Mostrando entradas de febrero, 2013

Compañeros de ruta

Dando vueltas por el ciberespacio encontré un concurso en Facebook de una gran marca de autos. Decía que si uno contaba una historia de amor a la distancia, esta marca te daba un auto para viajar a encontrarte con tu ser amado.

Pensé en participar para narrar una historia y divertirme intentando ganar. Luego vi que el relato ganador no era elegido ni por un jurado, ni por un séquito de lectores, sino que aquel - como se estila ahora en la red social - que juntara mayor cantidad de "Likes" se llevaría el premio. La modalidad del concurso me decepcionó porque no importaba cuánto esmero le pusiera yo a mi cuento, podía ganar aquel que había escrito "el amor de mi Bida" pero que había suplicado a todos sus amigos virtuales que votaran por él. A diferencia de mi que seguramente solo le habría pedido a un par de amigos reales que en vez de elegirme, simplemente me leyeran. 

Cerré la ventana donde estaba el concurso pero me quedé pensando mucho tanto en su propuesta como en…

Una de taxistas IV

- Hola, buenas noches.
- Hola piba. ¿Para dónde?
- Vamos a Zeballos y Oroño, por favor. 
- Va a llover, visteS. 
- Así parece...
- ¿Yo no te llevé para el lado de Pichincha ayer?
- Nop.
- ¿Segura?
- Sí, no tomo muchos taxis. 
- ¿Pero fuiste a Pichincha?
- No en taxi.
- ¿Fuiste?
- Si puede doble en esta porque quiero pasar por un kiosko. 
- Ok. Che y...¿por qué no tomás muchos taxis? 
- Porque no me gustan... 

En eso una moto nos pasa y cierra el paso del taxi que, además de bocina, saca la cabeza por la ventana y grita:

- ¡NEGRO DE MIERDA! ¡LA QUE TE PARIÓ!. Qué especie asquerosa que son. No saben leer, pero aprenden rapidito a usar esas motitos. Disculpá, linda. ¿Qué me decías?

- Que me encanta andar en taxi.