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Mostrando entradas de enero, 2013

Lo haría todo otra vez

Fue uno de esos silencios en los cuales se podían escuchar las tres campanadas de la iglesia que estaba a cinco cuadras. Uno de esos silencios largos que en la mente, que va a mil revoluciones, solo parecen que duran unos pocos segundos. Es ese proceso acelerado en el que el cerebro intenta consolar al corazón y hacerle entender lo que está sucediendo.
Se cruzan mil pensamientos, momentos y situaciones y no importa si los recuerdos datan de años de antigüedad o meses de vigencia, la puñalada duele de la misma forma y penetra con fuerza porque es el factor sorpresa el filo del cuchillo. Los recuerdos pasan rápido y pinchan como viento de invierno a la mañana y el cerebro se detiene en detalles minúsculos que el corazón archiva entre los más preciados. Estupideces que a nadie le interesan, solo a los dos órganos vitales del ser humano: Cuando te dio la mano por primera vez, cuando se rieron juntos a carcajadas durante cuadras y cuadras, borrachos de alegría, o cuando esa mañana que tenía…