8 de octubre de 2012

El regreso


Han pasado casi dos meses desde la última vez que actualicé Las Pequeñas Cosas con una promesa – ahora – incumplida. Imagino que del otro lado de la pantalla hay más de una cara ofendida con toda razón y por eso hago un paréntesis en la rutina de publicación para ponerlos un poco al día de lo que pasó de este lado del monitor. Podría hacerme la boluda y publicar los textos que votaron y se ganaron merecidamente, pero como este vínculo funciona conmigo contándoles un poco de todo, mejor que deje de perder líneas y los ponga al día.

El cumpleaños de mi blog pasó casi el soplido de un viento. Lo sentí de golpe, me puso la piel de gallina, pero cuando quise acordarme de lo que era ya se había ido. Ni tiempo tuve de festejarlo acá publicando los textos de regalo, ni de acordarme de comprar un cupcake, ponerle una velita y comérmelo sin convidarle a nadie.

Muchas cosas pasaron en los últimos dos meses que me alejaron, con un gran pesar, de este rosado espacio. Un trabajo nuevo que me llenó de orgullo y alegría, un verdadero y borracho cumpleaños con 23 velitas y muchos amigos, un viaje de muchas millas recorridas en auto a destinos lejanos y desconocidos, y la partida de un amor hacía nuevo horizonte, fueron algunas de las cosas que me tuvieron lejos de esta actividad que tanto disfruto hacer.

Si bien alguno de estos eventos me mantuvo felizmente ocupada, en especial cuando el otro de ellos me causaba un dolor inmenso que debía intentar calmar de alguna forma, la falta de este espacio siempre estuvo presente. Ya fuera para escribir sobre la aventura en auto por otros países, las anécdotas accidentadas de un nuevo y desconocido espacio de trabajo, o los nostálgicos relatos de este amor que ahora lejos está, extrañé a Las Pequeñas Cosas todo el tiempo.

No vengo a hacer promesas que no puedo cumplir, menos a prometer que los impases entre texto y texto serán menores, o que el ritmo de publicación será más fluido y dinámico. Sólo quiero decir que estoy acá, que ya volví y que las experiencias de estos meses son, ahora, nuevas historias para contar.
Empecemos, entonces, a narrar. 

1 comentario:

Karina González dijo...

Nunca quise saludar, pero seguí tu blog desde unos meses después que lo iniciaste, no sé por qué hoy dejo huella acá, quizás por la nostalgia misma del cumpleaños esperado que no llegó. Pero saludos muchacha, lindos textos, gracias por trabajar apasionadamente por nosotros tus lectores.

Kari.