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Mostrando entradas de octubre, 2012

El final de Mariana

Para seguir el hilo de esta historia, es necesario leer previamente:

- La del sapo en la barriga I
- La del sapo en la barriga II
- La del sapo en la barriga III


Aún hoy, después de un año del suceso, me acuerdo de lo que pasó y se me revuelven las tripas. Es por eso y porque quise que hubiera pasado suficiente tiempo antes de someternos a todos a esto otra vez, que no escribí sobre ella antes. 

Ansiaba mi último trabajo con Mariana porque sería el comienzo del final, no tendría que volver a verla a ella, ni a su pelo sin gracia, ni a sus pantuflas de conejito. Por otra parte me dolía que el trabajo que tanto había disfrutado hacer llegara a su fin, pero lamentablemente toda esa experiencia laboral se había visto opacada por su presencia y ahora el recuerdo de esa época está manchado con una imagen mental de Mariana mirando al vacío con la boca abierta.

Nuestra última labor periodística juntas nos llevo a un barrio obrero en los confines de la ciudad. Nuestra misión era entrevistar a unas m…

La verdad de la milanesa

Hoy me topé con un texto que un hombre enamorado recomendaba escrito por su novia. Rodeado de corazones compartía este artículo llenándolo de halagos. Un tipo inteligente, culto, ¿recomendando semejante pedorrada? Me dejó pensando: ¿En qué punto el amor empieza a obstruir la capacidad de ver de forma objetiva la creatividad de una pareja?
Aún no obtuve una respuesta así que voy a usar esto como un ayuda memoria para ver si puedo aclarar un poco mis ideas. Desde luego el que quiera aportar  con algún dato esclarecedor, será bienvenido.

Cabe destacar que no hago esto desde el despecho amoroso donde, sumida en la bronca de la soltería y el abandono, me inmerso en una navegación por la web comiendo chocolate y rebuscando entre las huellas digitales de mi ex para mirar con enfado todas sus actividades, mientras le grito al monitor (dejando partículas de comida en la pantalla) que mi último novio es un papanatas, inútil, que lo que hace (sea lo que fuere) en realidad es una mierda y que lo od…

La grabación

No necesito abrir esos archivos para recordar con exactitud la conversación en aquella grabación. Hasta recuerdo el momento, el lugar y la situación en la que estábamos.

Era invierno, era domingo y recién terminábamos de almorzar. Vos estabas sentado en tu butaca, en tu lugar en la mesa, con un perro echado a cada lado durmiendo la siesta que el resto de la familia ya se disponía a tomar, como correspondía después del asado que habías hecho.

Tu celular era nuevo y a duras penas sabías usarlo. Tenía un compositor de canciones que yo, inútil musical al igual que vos, había toqueteado creando una melodía desafinada. Esa que usaste como ringtone para tus mensajes de texto hasta el último día que recibiste uno, justamente de mi parte.

Me pediste que te enseñara todos los truquitos que tenía y toqueteando todo encontramos un grabador. "No lo vas a usar nunca", te dije. "Pero quiero saber  cómo funciona", respondiste curioso. Como con todo desafío que se te presentaba te dab…

Una de taxistas III

- Buenas noches. Al Willie Dixon, por favor. ¿Sabe dónde queda?

- Claro, chiquita. ¿Tan viejo te pensás que soy?

- No me refería a eso, pero listo entonces.

- Suipacha y… ¿?

- Pff…Güemes… - respondí ya con ganas de bajarme.


Arrancamos y a las pocas cuadras un ringtone polifónico sonó brevemente. El taxista de escasos pelos canosos y con barriga que tocaba el volante con dificultad se levantó del asiento colgándose del manubrio e inclinando levemente el auto contra el cordón derecho y sacó con dificultad el celular de su trasero. Yo ya quería tirarme del auto.


- Pfff! ¡Las cosas que me dice esta pendeja! Es mi novia la que me escribe, sabé’.

- Ah…

- Tiene 22 años y unas piernas, ¡Qué piernas que tiene esa nena!

- Hmm…

- Mirá, mirá esas piernas – agregó el tachero estirando su mano y dándome su celular Samsung azul con tapita. 


De fondo, efectivamente, había una fotografía en la que se veían un par de piernas largas que terminaban en una minifalda a rayas color mostaza, gris y negra. No había tors…

Una de taxistas II

- Hola, siga por acá bordeando el río hasta el Parque Urquiza que llegando le indico dónde, por favor.
- Dale, buenísimo

A los pocos metros de arrancar el viaje un semáforo nos frenó delante del Parque España y entre los árboles una gran luna llena se vislumbraba sobre el río. 

- ‘Ta grande la luna hoy, eh. 
- Sí, hacía mucho que no había luna llena. 
- La última fue el 31 de julio.
- Ah.
- Yo sé bien porque las voy contando. 
- Ah.
- Y no es casualidad que me hayas enganchado por esta zona. Siempre elijo buscar viajes por la costa así puedo ir controlando la luna y el río.
- Ah…
- Así busco movimientos en el cielo. 
- ¿Qué cosa?
- Movimientos poco comunes. ¿Nunca estuviste mirando el cielo sobre el río y notaste “cosas extrañas”? 
- No…bah…una vez vi una lluvia de meteoritos, o estrellas fugaces. 
- ¡Estrellas fugaces! ¡JAJA! Casi siempre son objetos voladores no identificados que parecen estrellas porque viajan a tal velocidad que se confunden con facilidad al ojo humano. Además cuando la gente co…

El regreso

Han pasado casi dos meses desde la última vez que actualicé Las Pequeñas Cosas con una promesa – ahora – incumplida. Imagino que del otro lado de la pantalla hay más de una cara ofendida con toda razón y por eso hago un paréntesis en la rutina de publicación para ponerlos un poco al día de lo que pasó de este lado del monitor. Podría hacerme la boluda y publicar los textos que votaron y se ganaron merecidamente, pero como este vínculo funciona conmigo contándoles un poco de todo, mejor que deje de perder líneas y los ponga al día.

El cumpleaños de mi blog pasó casi el soplido de un viento. Lo sentí de golpe, me puso la piel de gallina, pero cuando quise acordarme de lo que era ya se había ido. Ni tiempo tuve de festejarlo acá publicando los textos de regalo, ni de acordarme de comprar un cupcake, ponerle una velita y comérmelo sin convidarle a nadie.

Muchas cosas pasaron en los últimos dos meses que me alejaron, con un gran pesar, de este rosado espacio. Un trabajo nuevo que me llen…