2 de julio de 2012

La importancia de llamarse Paco


- Qué hiciste anoche?
- Salí con Pablo.
- Con quién?
- Con Pablo!
- Qué Pablo?
- PABLO!
- AHH! Paco!
- Seh...


Suelo ser muy prolija con los apodos, casi obsesiva. Bueno, en realidad soy muy obsesiva con casi todo pero a los nombres le dedico especial atención. Sobre todo porque vivo en un mundo donde todos se llaman igual. Si tengo varias amigas llamadas "Lucía", una es "Lu", la otra "Luli", la otra "Lula" y así hasta cubrir las opciones. Me suele pasar que conozco gente que ya viene de por sí con apodo y yo sigo la corriente que comenzó otro. Eso mismo me pasó con Pablo, bueno Paco. Lo conocí como Paco y todo el mundo lo llama de esa forma: "Mis amigos me bautizaron así y es una cuestión de afecto con ellos por el cual lo mantengo", me explicó una vez. Maldito tierno.


Pero a mi no me jodan, Paco es el apodo de Francisco, no de Pablo. Y además a me parece muy lindo nombre Pablo. Así, a secas. 


Desde hace ya un tiempo que tengo este problema. Yo salgo con un Pablo, pero el mundo me dice que salgo con un Paco. Mis amigas le dicen Paco, mi mamá le dice Paco. Mi celular y yo somos los únicos que le decimos Pablo. Hasta hay veces que para evitar la situación ya mencionada en el comienzo yo opto por referirme a él como Paco así me entienden. Es como cuando voy a Starbucks y me preguntan cómo llamarme cuando tengan mi Latte listo. Miento y digo que me llamo Ana o Lara porque tardo más tiempo haciéndole entender al boludo que atiende cuál es mi nombre y tratando de interpretar si el otro boludo que entrega el café me está llamando a mi o a otra cuando grita Lara porque el primer boludo se equivocó y anotó cualquier cosa. Así que si yo puedo ser Lara para Starbucks, ¿por qué Pablo no puede ser Paco para mi?


Además insisto que yo lo conocí así. ¿Cómo me atreví alguna vez a cuestionar su identidad? Antes de que se convirtiera en el sujeto que camina de la mano conmigo, cuando era solo una persona que conocía, yo también lo llamaba Paco.
Lo conocí así y así me gustó. Es hora de hacerle entender a mi teléfono y a mi persona que no tiene sentido intentar darle un apodo a alguien que siempre lo tuvo para mi. 

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