10 de julio de 2012

Laura no es una pUnk

Fue difícil que se hicieran amigas. Olga usaba los pantalones cuadriculados, las Converse escritas con frases casi suicidas de Nirvana y sus aritos eran alfileres de gancho. Laura, por su parte, se compraba pantalones oxford y en su casa tenía la discografía original de Andrés Calamaro y Bersuit. 

En las clases Olga gritaba canciones de Eskorbuto y Laura tarareaba en bajito algún tema de Vox Dei. Una sentada al lado mío miraba a la otra con cara de susto que mascaba chicle y se pintaba las uñas de negro un banco atrás. Era imposible que los polos opuestos del mundo adolescente pudieran congeniar y sacar de ahí una buena relación.

Nunca sabré si por hartazgo o por alguna arma seductora de Olga, Laura terminó acercándose de a poco a ella y a adoptar algunas de sus costumbres. Años más tarde Laura ya cantaba Flema por los pasillos de la escuela llevando, debajo del guardapolvo y bien cerca del corazón rockanrolero, una remera de No Te Va a Gustar. 

Laura tuvo la mala suerte de enamorarse tanto de Olga como el resto del equipo punky de la escuela. Así fue como sin quererlo empezó a frecuentar muchos lugares que nunca habría ni soñado pisar. La fiesta Dark los sábados y algún recital mugriento en el bar El Sol los viernes. Que porque tocaban unos amigos, un novio o unos desconocidos, Laura siempre acompañaba al resto a algún evento de crestas y tachas. 

En lo que va de estos 7 años de amistad entre Olga y Laura, Laura ha ido a más recitales punkies que ninguna otra hippie que haya en esta ciudad. Así es como se fue aprendiendo canciones de The Clash y los Ramones sin escucharlas, conociendo solo las versiones desafinadas de Olga, llegando a parecerle ajenas e incoherentes cuando estaban musicalizadas. Laura se sabe temas de Zona 84 de tantas veces de haber tenido que verlos, y una vez hasta llegó a ir al recital de Embajada Boliviana porque quería ver en vivo todas esas canciones que había cantado en la ignorancia por años. En esas épocas de escasa tecnología musical - en las horas libres del secundario - si había un mp3 y era de Olga, había que escuchar lo que hubiera. Y siempre había Embajada Boliviana. 

El sábado pasado Laura sumó otra fecha de punk rock a su largo inventario. Con la misma paciencia y aspecto que la acompañan desde el comienzo, mezcló sus aros de pluma, su pollera de colores y sus anillos de piedritas con las remeras de los Dead Kennedys y Sex Pistols. Entre la cerveza que volaba y el pogo amistoso que se levantaba entre la audiencia, Laurita se acomodó en un rincón a esperar que las bandas de tres acordes pasaran una a una. Suspiraba, movía la cabeza cuando reconocía algún tema y bebía cerveza contando en silencio los minutos. Cuando alguna de sus amigas la miraba para corroborar que seguía viva pese al ruido y la distorsión, ella devolvía con una sonrisa, la misma que usa desde hace 7 años. Alrededor una manada de adolescentes cantaba con fervor un tema de Bad Religion, uno de esos que una persona con años en el oficio está cansado de escuchar, un tema de esos que un no punky no se sabe y ni siquiera le importa conocer, uno de esos temas que Laura, distraída y casi sin notarlo, se puede cantar entero y sin errar.

5 comentarios:

Laurita H. dijo...

Me dijo un pajarito que esa noche, esa tal Laura se puso su perfume CH para conquistar hombres y que el mismo fue rápidamente reemplazado con cerveza.
Y que Laura conquistó un hombre y cantó un tema de Cont Neto y otro par de Zona.
También me dijeron que ya no tiene aros de pluma pero sí de mandalas y que abrazó a sus amigas en el tema de los amigos que no se van a separar porque esa es la esencia de la cuestión y sino... sino pregúntale a las estrellas si por las noches la ven llorar-ar-ar !!!

Laurita H. dijo...

Sexo , drogas y punk rock nena . Diríamos con los tres.cresta.dedos



P.d: vengo del recital de Los Gardelitos (porque algún refugio tengo eh) y me lo encontré AL PASA. La segunda cosa que me dijo fue: "qué noches Laura!"

Milla dijo...

El bar es Sol que buena onda! Buen relato, saludo

Hugo Penino dijo...

(punto extra por mencionar El Sol). esto demuestra que el mosca estaba equivocado cuando cantaba che vos rolistón te ganaste tu cajon.

Laurita H. dijo...

Festejé mis 16 años en el bar El Sol.