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Mostrando entradas de junio, 2012

La ventana indiscreta

Todavía soñaba cuando empecé a escuchar un clarinete. No estaba segura si la melodía venía de mi cabeza o si, efectivamente, afuera había un clarinete sonando. En mi sueño estaba en una feria de libros, en una plaza, con unos compañeros de la facultad. Lo que sucedía fuera de eso me tenía sin cuidado. Me había despertado un rato antes y, también entre sueños de librerías, escuché el sonido de la lluvia golpear contra mi ventana. 

Entonces la realidad me indicaba que hacía frío, llovía, por el silencio era domingo y la frazada - porque no estaba respirando - me tapaba hasta la nariz. El resto lo debía haber soñado, inclusive lo del clarinete. Si embargo, la música se fue haciendo cada vez más concreta hasta que...
- Vos escuchás esa música o yo ya estoy definitivamente loco? - la voz de Pablo terminó de traerme a la realidad.

- Sí, pero no logro dilucidar si la están tocando en vivo o está grabado - le respondí mientras tanteaba ciegamente los lentes para ponérmelos. 
Me incorporé y miré p…

Olor a madera

Hoy entré a mi casa y había olor a madera. Mi olor preferido en todo el mundo. El mismo olor que aún tienen los cajones de la cómoda que hizo mi viejo y donde él guardaba su ropa con olor a aserrín. 


En invierno siempre volvía de la carpintería con aroma a troncos frescos impregnado en su piel y pedacitos de viruta arremolinados en su pullover. Era su olor permanente y no se le iba ni cuando se echaba litros de perfume para ir a cenar. Él después de tantos años respirándolo ya ni se lo sentía, nosotras ansiábamos sentir ese perfume a carpintería para cerciorarnos que ya estaba ahí, con su olor y sus silbidos, con sus cantos en la cocina y su bullicio de felicidad. 


Pero pese a ser uno de los olores que más disfruté en la vida, cuando no hubo más vida no quise volver a olerlo. El recuerdo es muy fuerte y el dolor es muy grande. No importa cuánto me guste el olor a madera recién cortada, a viruta arremolinada en un pullover, si no viene con papá que no venga. 


Han pasado ya dos años y medi…