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Mostrando entradas de abril, 2012

La jirafa de la bolsa

- ¡Facundo, vení a darle un beso a la nona! Facundo se hace el boludo y corre alrededor del salón con una cuchara en la mano que acaba de sacar de otra mesa. Es un avión cuando lo hace volar entre los tablones de madera y es un tren cuando está apoyado sobre los manteles color manteca. El pequeño rubio no llega ni al metro de altura y lo disfrazaron de persona grande: tiene una camisa a cuadritos y un pulovercito escote en V con un pantalón de corderoy que ya está sucio en las rodillas.  - ¡Facundo! ¡te dije que vengas a darle un beso a la abuela Lili! Facundo deja de hacer pantomima y se acerca a darle un beso al aire a la abuelita cumpleañera que le sonríe agradecida. Intenta abrazarlo y el pequeño se le escapa entre los brazos para seguir corriendo por el restaurant con la cuchara multifacética. Lo peor que le puede pasar a un niño es asistir a una reunión llena de envoltorios de regalos, moños, cajas, paquetes y bolsas y que ninguna sea para él. Lo que puede llegar a ser aú

Una de taxistas I

- No vas a bailar hoy? - Disculpe? - Que si no salís hoy...a bailar o algo.  - No... - Por qué? - Porque es jueves... - Pero ya llevé varios chicos que salían. Sos la primera que se vuelve. Tu novio no quería salir? - No es mi novio...y no suelo salir los jueves. Trabajo mañana y esas cosas. Los adolescentes y universitarios al pedo salen los jueves.  - Entiendo, además hace frío.  - Aha. Si agarra por ésta acá me deja justo en la puerta. - El frío te saca las ganas de salir?  - Depende, pero igual siempre prefiero salir en invierno que en verano. - Y vas a bailar? - No, no bailo. - Todos bailan.  - Yo no.  - Sos de planes más tranquilos? - Mse... - Preferís ir al cine con tu novio? - No tengo novio.  - Bueno, ese chico que te puso en el taxi te lleva al cine? - No.  - Y no bailas por qué motivo? - No sé, qué se yo...no sé bailar...! - Yo bailaba re bien. Ahora me ves así todo gordo, pero antes cuando tenía tu edad...bah, qué edad tenés v

El Idiota

Hacía 10 minutos que lo conocía. "Que lo conocía", bah! Hacía 10 minutos que él se había presentado de forma pedante y egocéntrica, fanfarroneando qué había escrito y dónde lo había publicado frente a los compañeros. Como es costumbre en mi, lo odié desde ese momento. Pero lo odié más cuando me tocó a mi presentarme frente al curso. Hacía 300 km semanales (sin contar la vuelta) para cursar algo que ni siquiera estaba segura si me iba a servir y con todo el pesar mental que eso involucraba, encima tuve que escuchar al pelotudo éste que con una sola frase me refrescó un pensamiento que se repetía en mi mente a medida que miraba pasar los árboles en la ruta camino al curso: - Ah, pero vos estás re loca - me dijo.  El único que sabía hasta ese momento que yo hacía "la locura" de viajar una vez por semana para cursar por 2 horas, era mi profesor y una compañera que habían oficiado de conspiradores para que yo pudiera estar ahí.  - Me llamó Gala - empecé - y so