2 de diciembre de 2011

El disco de la oscuridad

En general escucho música en todos lados y a toda hora. Tengo discos que me los guardo para bañarme o para que me acompañen antes de salir. También tengo algunos que los prefiero arriba del colectivo a la mañana para despertarme y otros pocos que los uso para caminar por el parque mientras me respiro el aire del río. 


Pero tengo una categoría que es para unos pocos: Los que escucho a oscuras fumando un pucho y no los puedo oír en otro contexto o situación. No son mis preferidos, ni tienen un ritmo especial. Tampoco deben pertenecer a un género específico o responder a un estado de ánimo. Son discos en mi cama con mi cigarro y mi oscuridad. 


Usualmente aparecen solitos, sin que los llame, a esta altura del año. En esta época final del calendario cuando por la ventana entra el fresco veraniego y apoyo los pies descalzos sobre la almohada y dejo que se me enfríen con el vientito que no llega a resfriar. Hay un grillo cantando en alguna parte y es lo único que se escucha entre tema y tema. Esos discos son perfectos para escuchar cuando los autos ya no circulan por la calle y los que están haciendo los asados de fin de año en las casas aledañas ya se fueron a dormir borrachos de nostalgia. 


Son discos nuevos o viejos que se me aparecen un día y desde el primer acorde me doy cuenta que son el indicado para ese momento. Ni siquiera los uso para reflexionar, ni para hacer un balance anual personal en mi consciente. Los escucho porque no me hacen pensar en nada ni me hacen acordar a nadie.


Es justamente por eso que son especiales. Porque sumida en la negra oscuridad, en esa en la que no veo nada, no pienso en nada, solo puedo escuchar y disfrutar de los acordes que se van formando en cada canción. No hay nada para hacer más que escuchar y a lo sumo ver la luz de la calle que se filtra en algún rincón de la habitación.  


Hoy se me apareció uno nuevo para mi colección. Sin saber lo que era, con solo escuchar la guitarra del comienzo, supe que tenía que abrir bien la ventana, buscar el cenicero y golpear un poco la almohada para que adoptara la forma correcta. 


Los discos de la oscuridad son para eso, para escucharlos y no pensar en nada.


Les dejo el mío de hoy. 
Si quieren, pueden probar de hacer el intento y escucharlo en la oscuridad. 
Después me cuentan.


The Civil Wars - Barton Hollow

2 comentarios:

Pura Suerte dijo...

Hasta para escuchar discos sos estructurada. Enfermita (?)

Astral Weeks de Van Morrison creo que se ajusta a tu descripción de discos para escuchar así. El link es #poweredbydvdrgn (?)

http://bit.ly/tEIfIa

Besis (?)

Pura Suerte dijo...

Y los de Frusciante