4 de febrero de 2011

La vecindad piletera

Desde que tengo uso de razón que detesto la pileta de mi edificio. No dudo que en este momento muchos de los que están leyendo esto dirán "anda a cagar pelotuda, al menos tenés pileta". Sí, está bien, la tengo pero no me gusta. 


No me gusta que sea playita, no me gusta que sea cuadrada y no rectangular, no me gusta que se caldeé cuando hace calor y que no la llenen hasta el 8 de diciembre que le ponen las lucesitas al edificio. 


Pero probablemente lo que más detesto de mi pileta es su aspecto social. Cuando yo era pequeña y la piscina era el lugar apropiado para socializar con niños de mi misma edad, los únicos chiquillos entre 60 departamentos éramos la linda Antonella, su hermano Facundo y yo que para colmo eran casi 3 y 5 años más grandes que yo y cuando vos tenes 4 años y ellos 7 y 9 esas diferencias se notan. 


Luego con los años fui creciendo y la empecé a odiar por todas sus restricciones sociales que no me permitían invitar 8 amigas púberes y luego en mi adolescencia hormonal a 15 chicos y chicas. Sumado a esto los niños comenzaron a comerse la pileta, cada vez eran más que la meaban, la escupían y mojaban a todos los que queríamos estar secos. Mi etapa de adolescente más asquerosa, esa en la que detestas a todo el mundo, acrecentó mi odio por todos los chiquillos que se divertían en el agua como yo no había podido hacer en toda mi vida por ser yo sola en un puto edificio de 20 pisos. 


Hoy me reconcilié con mis vecinos y con mi pileta. Después de mucho tiempo me animé a ir sola. "Sola". Sin una amiga de escudo, sin un mp3 de sostén y con una madre que sí hizo bien su tarea y es amiga de los vecinos y charla con todos. Conclusión? Me vi obligada a socializar. 


Primero intenté charlar un poco con la hija de una vecina, Florencia, 10 años mayor que yo. Aquella que tenía tetas cuando yo no y se chapaba a su novio que le apoyaba las manos en lo más bajo de la cintura cuando yo todavía pedía ver Tom y Jerry. Me enteré que ahora es nutricionista, que me puede enseñar a comer mejor y que "si bien no estás gordita podrías acomodarte la barriga". Fracaso número 1. 


Luego moví un poco el culo por el borde de la pileta y me puse a escuchar que hablaban dos muchachos. Jóvenes padres ambos. Profesionales ambos. Muy peludos ambos. Cada uno revoleaba a su hijo por el agua. Román salpicaba a su hijo Amilcar y Guillermo hacía volar a su nena Vicky. 
Esperaba encontrarme con una conversación más trillada que la de dietas que tuve con Florencia, seguramente estarían hablando de fútbol y yo terminaría por ponerme a mirar el bichito que se ahogaba en el agua. 
Resulto que Román y Guillermo no sólo no estaban hablando de fútbol sino que además se preguntaban cosas como éstas: "Y vos cuál miras, Hi5 USA o Australia?". Eso fue un shock. La intriga hizo que yo me uniera más a los dos hombres y prestara aún más atención "Y...me da igual, yo ya tuve que ver Hi5 3 veces, pero prefiero ver eso que Topa en Playhouse Disney". "Qué tipo pelotudo" tuve que agregar yo.


Así fue como pase media tarde charlando con Román y Guillermo sobre su paternidad sufrida. Resulta que ambos se sabían la programación de memoria de cada canal infantil y mientras Guille le cantaba "La vaca lechera" a Vicky, Román le ponía nombre a los personajes de los Backyardigans (tuve que buscar en google como se escribía porque no lo sé) para que Amilcar pudiera identificarlos. 


Para las seis de la tarde yo ya estaba instalada en el círculo matero de los "vecinos copados". Esos que traen el mate, las galletitas, el tereré, millones de toallones, juguetes para que los chicos no molesten y revistas para hacer crucigramas. Resulta que los hijos de los "vecinos copados" no molestan para nada, son educados, piden por favor y no están embadurnados de protector como muchos padres paranoicos hacen con sus hijos cuando los ponen al sol a las 5 pm. 
Además de tomar mate, comer galletitas, chuparme el jugo, usar los toallones ajenos y jugar con Vicky y Amilcar (los únicos dos que me gustan) en el agua, me sumé al asado que se hace el próximo domingo en la casa de fin de semana del gordito del 20 A.


Ya organizamos como nos vamos a distribuir en los autos y los niñitos están muy contentos de que yo vaya. Tanto como estoy yo, solo que me hago la adulta y no lo demuestro. Pileta gigante, de esas con agua fría, asado y un montón de vecinos copados que nunca pensé que iba a encontrar! Estoy saltando en una pata. 
A mi me toca llevar una torta o algo dulce para el postre. Mañana después de la pile, la pequeña Vicky de 4 años viene a inventar algo a casa.


Qué tal? Estoy hecha un flancito! 

6 comentarios:

Herr Professor dijo...

no te leo!

hmm!

migue dijo...

noooo!! queriamos saber como te fue en colon!!! no decis nada de colon??
dale, basta de piletas y vecinos.

Gabriel dijo...

Y yo que había entendido que no te gustaban los niños...

ana güititi dijo...

Gala, tus invitaciones a la pileta siempre fueron una farsa.
Y mirá que aunque es re playita la podriamos haber pasado bien...
La única vez que fue divertido, en tus 15s, cuando te tiraron, creo, yo estaba enferma. Qué desastre.

Me gustaría, como dice Migue, cuentes de Colón.
A ver qué podes contar mueeeeeeejejeje , o sólo sale la palabra: olla olla abrazos olla olla abrazos ron cuba libre libre libre olla

Pura Suerte dijo...

Sí, contá de tus viajes exóticos (?)

Laurita dijo...

Matías, vos estas 100% involucrado en esos relatos