18 de febrero de 2011

100 cosas que odio: Paula



Paula es una amiga de mi madre y es una perfecta estúpida. En general todos los amigos de mi vieja me caen muy bien. Todos son divertidos, chisposos y muy agradables, pero Paula no. 


Paula es una lingüista que vive en Buenos Aires hace unos 20 años. Es insulsa, habla despacito, arrastra las palabras y su voz es prácticamente un suspiro. No te transmite nada, no te despierta ningún tipo de sentimiento, es una de esas personas que das la vuelta a la esquina y ya te las olvidaste.


Así era Paula para mi hasta hace algunos años. Era de esas amigas falsas de mi madre que venían una vez cada seis meses a mi casa a contar lo maravilloso que es la vida en Capital y como Rosario quedó estancado en un balde de mierda, pero todo con palabras suaves, estirando el meñique para tomar café y riéndose con una risa tan insulsa como ella entera. 


Con el tiempo comencé a darme cuenta que cada vez que Paula aparecía en escena mi mal humor se incrementaba. 


Tiene un pelo rubio teñido con unas ondas ridículas que le llegan al cuello. Unos ojos verde azulados muy profundos y muy grandes que te miran fijamente pero que en realidad están como perdidos y no prestan atención a lo que decís. Siempre está como con la boca semi abierta a lo pavota y me hace dudar de si en realidad entiende lo que le dije. 


Además Paula es de esas vendidas que "amaba" su ciudad hasta que un día cambió las ojotas por havaianas de Palermo Soho y ahora todo lo que no esté cerca de Puerto Madero le parece grasa. Y viene con sus "ay pero no hay Sushi Club en todos los barrios?".


Hoy tuve que ir a cenar con mi vieja y Paula. Propuse ir a una de mis pizzerias preferidas a comer la de palmito. Ella coincidió y dijo que era una "idea fabulosa", que la pizzeria era "re pintoresca" y mi elección era muy apropiada. Cuando estábamos en el auto camino al bar de pizzas, entre unos tartamudeos estúpidos y desubicados preguntó: "En ese barciiiito, habrá otra cosa que no sean pizzas? No sé, alguna empanadita... o algo así". El tema de los diminutivos me revienta. 


Para qué carajo dijo que le encantaba la idea de las pizzas sino quería pizza?!


Aunque todos se vengan imaginando lo contrario, Paula estuvo casada, tiene 4 hijos y un par de nietos de los que habla como si fuera muñequitos de torta. Repite siempre lo mismo y parece que tampoco los conociera muy a fondo. Obviamente el pobre marido de Paula se saturó un día de su "nada" y la mando a freír churros, pero como es esa clase de personas que pese a ser una hoja volando al viento, no te las sacas de encima más, siguen muy ligados uno al otro y según ella son "grandes amigos". Entonces todos los veranos se va de vacaciones con los hijos, las nueras y yernos, nietos Y EL EX MARIDO! 
Me saca además que hable de él como si siguieran casados: "El otro día Daniel hizo un asado y el perro se lo robó, no saaabes lo graciossssso que fue". 


Pero lo que más detesto de Paula no son sus palabras arrastradas, su cara de perro arrepentido ni su relación misteriosa con su ex marido, lo que más odio de Paula es que le tiene fobia a los perros y a los gatos. No tolera tener ningún tipo de ser peludo cerca de ella y por eso, cada vez que viene de visita todos mis bichos deben ser encerrados en el cuartito de atrás como si hubieran hecho algo malo. 
Quiero aclarar que mi problema no es con la gente que le tiene fobia a los animales. Mi problema es que es ELLA la que tiene la fobia. Probablemente si viniera otro con ese padecimiento no me jodería tener a mis dos perros y a mi gata encerrados en el lapso de lo que dura una conversación de café con comentarios sobre lo grandioso que es el nuevo Starburcks de Alto Palermo. Me molesta que a ella le molesten mis pichichos y mi gatito. A ELLA!


Paula creo que es momento de que lo sepas. No es que no te hablo porque soy callada (porque no lo soy), porque estoy cansada o estoy hablando por celular. No te hablo porque me caes muy mal



6 comentarios:

Gabriel dijo...

Hiciste bien en decirlo. Hay muchas Paulas ahi afuera. Hace tiempo vino a mi casa una Paula y me asusta la coindidencia con la que vos conocés. La señora estaba en casa ajena, con cara de culo y EXIGIENDO que le fueran a comprar agua mineral porque no iba a tomar otra cosa. Qué ganas de meterle una patada voladora...

Pura Suerte dijo...

El "ay pero no hay Sushi Club en todos los barrios?" es el equivalente porteño del "¡¿Qué, no hay taxis?!".

La descripción de Paula me hace acordar a una profesora de sociología que tuve el año pasado. Y tenía un aditamento peor, la mina arrastra la erre. Es para matarla.

Lo curioso es que tu madre la acepte como amiga.

Anónimo dijo...

Paula, la amiga de mi mamá, es una mujer muy odiosa (...)

Me parece que vos sos la odiosa

Paula

Pura Suerte dijo...

http://youtu.be/8X_Ot0k4XJc

~ MiiiCaa. ; dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Bunny dijo...

1. Es muy cierto que no sos callada.
2. Ojalá algún día escribas una entrada sobre mí destripandome de esa manera, me resulta simplemente maravillosa, como los Starbucks en Palermogólico.