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Mostrando entradas de enero, 2011

La chica de ciudad, deja la ciudad Parte I

Comportamientos universitarios tengo pocos, y mis amigos igual que yo o menos. A ver, sí, vamos a la facultad, cursamos materias, "estudiamos", rendimos y aprobamos (?). Pero ir a fiestas universitarias, salir los jueves y "bolichearla" lo hacemos...nunca. 


Este fin de semana voy por mi cuota de boliche 2011. Llegué a la conclusión de que no podía ser que esté por empezar mi cuarto año de carrera y no haya tenido una clásica noche de boliche en un pueblo con mis amigos de la facultad. Así que a Colón yo me voy. Mi amiga Pia es de Colón, Bs As. Sí Bs As. No Entre Ríos, no el río Uruguay, no al noreste sino al sudeste. Aclaro porque cada vez que dije que me iba un fin de semana a Colón todo el mundo entendió que me iba a Entre Ríos a meter los pies en el río. 


Estudié mucho con Pía en diciembre y ella siempre nos contaba sobre sus salidas en su "ciudad" natal. Ella es de la parte de mis amigos que sí va a boliches. Pía además habla mucho, mucho más que yo. Ti…

Mi ropa sirve de disfraz

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Una vez leí, en una tira de Maitena, cuales eran las características que indicaban que una mujer estaba vieja. Una de ellas era cuando la hija le pedía a la madre la ropa que usaba actualmente para una fiesta de disfraces. "Cuanto tiempo que falta para que me pase eso!", pensé yo en ese momento. 


Hace algunos días sonó mi celular. Era Catalina, la hija de 11 años de una amiga de mi madre. Me contó que tenía un cumpleaños de disfraces y que necesitaba ropa para poder vestirse como Hannah Montana. Cuando escuché esto me sentí halagada de que la chiquilla me hubiera elegido para asesorarla, aunque yo no sé una mierda sobre la ropa que usa Hannah Montana, me pareció que sería un juego muy divertido ayudarla y probarnos muchas cosas distintas hasta dar con el estilo perfecto. Yo odio las fiestas temáticas de todo tipo, las fiestas de disfraces, las fiestas de colores, las fiestas semáforo y cualquier otra fiesta que me imponga, me prohíba, me censure o me catalogue. Sobretodo, cua…

El casette color amarillo queso.

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El casette era color amarillo queso. Tenía una tortuga verde de pestañas largas y estaba semi de espaldas y me miraba con ojos tiernos. En la cabeza llevaba un sombrerito color crema con flores rosas y un listón que formaba un moño en la parte trasera. Sus patitas estaban entrecruzadas y de su mano colgaba una canastita de yute.
Yo, para esa edad, ya tenía pecas en todo mi rostro, un par de dientes rotos, un pelo color chocolate bien lacio que caía de forma pesada sobre mis hombros y una raya que nunca estuvo pareja. Ah! Y ya hablaba tanto como ahora.


Nunca fui buena alumna, ni aplicada ni estudiosa. Ni siquiera en el jardin de 4 años. A mi me gustaba ir al jardin para charlar con mis amiguitas y tirarme del tobogán del patio que era más alto que el que mi abuelita me había comprado para mi último cumpleaños.
Un día la señorita rubia pidió que trajeramos música que nos gustara para compatirla con el curso. Parece que mi gusto por la música se manifestaba desde temprano porque esa fue la …