12 de julio de 2010

La canasta de mimbre

En mi placard siempre hubo pertenencias de mi madre. En una época no había problema porque yo era chiquitita y tenía pocas cosas, o las que tenía estaban desparramadas por el suelo. Pero luego eso cambio y mis pertenencias empezaron a crecer en cantidad (sobre todo ropa) y empecé a demandar más lugar. Si bien poco a poco pude ir desalojando a mi madre de mi espacio, siempre quedaron restos de ella porque me metía la excusa de que en el resto de la casa no había lugar.


Cuando volvimos a ser dos hace algunos meses, el espacio en los armarios y roperos comenzaron a aparecer. Aproveché, entonces, para hacer una limpieza total a mi cuarto. Mi amiga Olga vino una tarde de domingo y con el criterio de: "Si no sirve se tira", me saqueó la casa. Al parecer no poseía muchas cosas que sirvieran...aunque...después de que Olga me tirara todo la vi usando un par de cosas que eran mías y que "supuestamente" no servían...

En fin, tiramos de todo, regalamos ropa, hicimos planes de pintar mi cuarto (todavía no se ha llevado a cabo), cambiamos de lugar los muebles y por último nos metimos en el placard. Empezamos a sacar cosas sospechosas: Pedazos de tela, mochilas viejas, vestidos ochentosos e inusables y...UNA CANASTA DESTROZADA DE MIMBRE. Pero destrozada! Con las manijas rotas y con unas flores, también de mimbre, sin color por el tiempo que se sostenían al canasto, literalmente, por un hilo.

Falta agregar que esta limpieza estuvo fríamente calculada y meticulosamente planeada. La hicimos cuando mi madre estaba en el exterior para que ella y sus manitos de antropóloga "rescatadora de cositas" no interfirieran y empezara con sus clásicas frases como: "ay pero esto sirve, si lo cortas, lo limpias, le pones, le sacas", "no lo tires, yo lo quiero". Porque mi mamá es de esas personas que no tiran nada. Una clásica junta basura.

Tomé la canasta con mis manos y en un grito triunfal le encesté en la bolsa de consorcio al grito de "chau canasto roñoso ya nunca te volveré a ver" y me dispuse a llevar la basura al cubículo de mi palier. Antes de depositárla en su receptáculo hice unas cuentas mentales de cuándo el portero retiraría la basura, cuándo pasaba el basurero y cuándo volvería mi mamá a casa, para evitar que se cruzara con la bendita canastita. Era domingo, mamá volvía el martes. Genial, no había manera de que ella y el mimbre viejo se vieran la cara.

Mi habitación nunca se había visto tan reluciente y con tanto lugar! Cuando mamá volvió le mostré el cambio radical y ella coincidió en que había sido una buena idea la limpieza:

Mamá - Pero no me tiraste nada mío no?

Blonda - Pero cooooooooooomo se teee ocurrrrreeeeeeeeee que haría algo semejaaaaaaante!

Había sido el crimen perfecto. La canasta se había ido y no existían evidencias que me vincularan al hecho.

Unos días más tarde, estaba retornando de la facultad a mi hogar y venía pensando qué maravilloso almuerzo me iba a preparar, cuando abrí la puerta del departamento y algo sobre el suelo del living llamó mi atención...

Debajo de mi gato durmiente estaba...LA DESTROZADA CANASTA DE MIMBRE. Era la misma canasta, con los mismos moños rotos, con la misma decadencia, la misma canasta que yo, una semana antes, había tirado a la basura.

Mi madre andaba cerca y tuve que cambiar mi cara de impresión y fingir que la canasta rota y mutilada era una imagen permanente del paisaje de la casa. Me pasé todo el almuerzo mirándola, repasando cada movimiento e intentando comprender cómo es que había vuelto de la muerte.

La maldita canasta pasó largos días tendida en el living porque a mis gatitos les gustaba dormir encima y arañarla. Es decir, el estado de la canasta iba siendo cada vez más tétrico y deplorable del que ya tenía al inicio de esta historia. Es más, ya ni se entendía lo que había sido en un comienzo. Pero preguntar cómo es que la canasta había vuelto a la casa, era confesar mi crimen. Era admitir que había tirado cosas ajenas y era perder mi orgullo. Pero una noche, en el medio de la cena, no lo soporté más:

Mamá relatora - ...y entonces yo le dije a Ana que no podía ir a la casa a tomar el té porque tenía que ir al centro.

Blonda (no la escuchaba) - se

Mamá relatora - ...entonces Ana se enojó porque me dijo que no nos veíamos nunca y que...

Blonda explotando - se se...DECIME CÓMO FUE QUE RESCATASTE LA PUTA CANASTA!!!!!!!!!!!!DECIMEEEEEEEEEEEEEEEEEEE


Mamá victoriosa - AHAAAAAAAA! LO SABÍA! SABÍA QUE NO TE IBAS AGUANTAR MUCHO TIEMPO MÁS! AHAHAH CONFESÁLO VOS LA TIRASTE!! QUÉ SENTISTE CUANDO LA VISTEE EHEHEHEHE? ME HABÍAS DICHO QUE NO ME HABÍAS TIRADO NADA MIO! JAAAAA MIRÁÁÁÁÁÁAÁAÁ LO QUE TE PASÓ POR TIRARME LAS COSAAASS!


Blonda roja de la bronca - Pero cómo hiciste! es imposible! la tiré un domingo y vos volviste un martes a la noche! cómo hiciste!!!!!!!!!!!!! D E C I M E!!!!!!!!

Mamá - Jamás! Nunca te voy a revelar la verdad. Ahora ya sabes que yo sé todo lo que pasa en esta casa y no me vas a poder engañar!

Blonda - decimeeeeeeeeeeeeeeeee

Mamá - Te vas a quedar con la duda para siempre.

Ayer abrí un armario buscando una cosa y vi la odiosa canasta de mimbre. Sigue ahí, me mira burlona desde su refugio sabiendo que tiene alguien que vela por su salud. Hasta el cierre de esta edición mi madre no me ha contado cómo hizo para recuperarla...






 

No cantes victoria maldita porque aunque yo no sepa cómo hizo mi basurera madre para rescatarte, te voy a volver a tirar. Y esa tirada...SERÁ LA DEFINITIVA!

7 comentarios:

Pura Suerte dijo...

El tipo de la garita.
Taglarísimo.
Son re vigilantes esos.

ana güititi dijo...

el portero se hace el simpático pero es muy metido. seguro le dijo a tu madre que había guardado la basura x las dudas


yo sé yo sé
ese señor sabe mucho de nosotros

Odios Normales dijo...

¡Canastita mugrienta!

HP dijo...

no lo lei.
hasta que no leas el/los mio/s, no lo voy a leer.-

Gabriel dijo...

Mi señora madre también suele guardar toda clase de porquerías inservibles, aunque jamás con tanto entusiasmo. Bastan unas palabras duras, un grito agresivo y quizás un par de puteadas para que se tranquilice. Eso sí... no tiene sentido de la decoración.

Fepi dijo...

jajaja, que bizarro, prendela fuego. Yo también soy de esas personas que le cuesta desaferrarse de sus pertenencias por mas inútiles y en mal estado que se encuentren.

HP dijo...

bueno, como prometi, iba a pasar cuando usted apsar.

y te digo la verdad, estoy intrigadisimo, y quiero saber como carajo es que volvio esa canasta...
esto no hace mas que confirmar las sospechas que guardo desde que casi te conozco...
TU MAMA ES BRUJA.
Pero posta eh! tu vieja es bruja, creo que lo supe desde el primer dia que la vi.

PD: ser bruja es la que va.-