2 de junio de 2010

Aventuras de una no niñera: Último capítulo?

Llovía bastante la última vez que lo fui a buscar a la escuela. Como siempre, el pibe estaba desabrigado y se resistió a ponerse la campera hasta que se dio cuenta que llevarla en la mano era demasiado esfuerzo. Además ya cargaba con una botella de coca vacía, la mochila de 10kg y un dibujo.

El negocio es así: Un día cada uno lleva las cosas de la escuela. Como yo la había llevado la vez anterior, ahora le tocaba a él:

Mateo - Pero no me llevas el dibujito? Se me va a mojar sino...

Blonda - Bueno, dale. Metelo en mi carpeta de la facultad así no se arruga. 

El día transcurrió y yo seguí a la facultad. Sentada en clase abrí mi carpeta y me encontré con el dibujo con papeles de colores y un muñequito que sonreía en el medio. En ese momento, me alegré de haberme olvidado de dárselo. 




Anoche empecé a preparar las cosas para cuidarlo hoy. Llené mi celular de juegos nuevos, puse las llaves de su casa en mi cartera y volví a guardar el dibujo en mi carpeta cuando me sonó el teléfono:


Esteban - Hola Gala

Blonda - Hola!


Esteban - Mirá Gala, voy a ir yo a buscarlo a Mateo mañana...y también pasado mañana, y el otro día...y bueno...voy a empezar a ir yo....porque...ya no trabajo a esa hora...bah...en realidad ya no trabajo...porque...bueno...me quedé sin trabajo. Así que no te voy a necesitar por un tiempo...viste como es...y...


La conversación siguió y luego de 2 minutos cortamos.

Sin darme cuenta un lagrimón se me resbaló por la nariz. Me dí vuelta y desde mi escritorio me miraba el monigote que hizo Mateo en la hoja de dibujo y quise llorar.

No he podido contarle a nadie esto todavía. Me da miedo terminar llorando sin parar delante de cualquiera a quién se lo cuente. Yo sé que no es un tema gravísimo, pero no puedo dejar de pensar cuánto los voy a extrañar a los dos y cuánto quisiera ayudarlos a salir de ésta. 


En el peor verano de mi vida, cuando Enero partía el suelo del calor en Rosario, mis amigos estaban de vacaciones y todo lo que me rodeaba me hacía acordar a mi papá, Esteban me dio algo que hacer, me confió su hijo y gracias a ese enano mugriento pude olvidarme de las cosas que me hacían mal, al menos por unas horas al día. Ahora me gustaría retribuirle un poco de lo que él me dio. Está en un quilombo, que no se merece, y yo me siento inútil frente a semejante situación. 

No sé cuándo Esteban volverá a su situación normal. No sé si para ese momento me seguirá necesitando, no sé si volveré a encargarme de cuidar a Mateo. Solo sé que si vuelvo atrás 5 meses, jamas hubiera pensado que a esta altura estaría diciendo lo mucho que adoro a un nene de 9 años. Ahora solo me resta esperar a ver qué sucede y seguir diciéndole a Esteban que estoy ahí para lo que ellos necesiten. 

Igual, Mateo y yo seguiremos haciendo de las nuestras como sea, todavía le debo un paseo en auto y unas lecciones de skate.








6 comentarios:

Pura Suerte dijo...

Nooooooooooooooo!
Me dolió en el alma este post...

¿De que labura(ba) Esteban?

HP dijo...

PARA,

PARA,

PARA:


Como era el negocio de llevar la mochila?

jerr profesór dijo...

Ah... entendi el fin del fposteo...

una lasstima pero podes seguir visitandolo supongo...

por otra parte si el dibujo que hizo es diabolico como el conejo del blog... me cae bien.-

Emiliano dijo...

Muy triste Galita!!!, Se me piantó un lagrimón... yo lo conoci en febrero (me pare) que estaban en la placita al lado de don ferro!
Ojalá que se le solucione el problema al padre de Mateo y que vos no pierda el contacto!
Saludos!!!!

Emiliano (de la facu)

Pura Suerte dijo...

Posta, son re diabólicos los dibujos...
Jajaja.

el pibe dijo...

ey...pero podés seguir trabajando ad-honorem y todo solucionado :)