11 de mayo de 2010

Llamado a la solidaridad

Cocinar nunca fue, para mi, un tema relevante. Nunca miré Las cocineritas cuando era pre adolescente, jamás le hice una torta a una amiga para su cumple y en ningún momento me propuse armarle una rica comida a mi novio de turno. 

Pero cocinar se me volvió una necesidad hace solo 7 meses.

Toda mi vida me alimenté de la comida que prepararon mis padres. Y cuando digo "padres" no me refiero a mi mami y a mi papi, sino a mi Papá (Julio) y a mi padrastro (Silvio). Mi mamá de casualidad sabe cómo se agarra una sartén y no tengo abuelas ni tías que se encarguen de remediar las falencias de mi madre. 

Julio, por su parte, sabía cocinar por excelencia. Fue huérfano gran parte de su vida y aprendió a los golpes. Pero que ricos golpes! Su pastel de carne era mi preferido. Pero cuando mi padre biológico decidió abandonar(nos) mi casa, yo era demasiado chica como para preocuparme por el asunto comida así que viví, según mis recuerdos, a hamburguesas y huevos fritos hasta que llego a mi vida el hombre que merece ser llamado Papá.  


MI Papá, alias Silvio, trajo a mi vida la comida casera. Comida que nunca había saboreado. Todos los días de la semana llegaba con grandes bolsas de supermercado y sacaba todo tipo de verduras y carnes para cocinar. Sacaba ollas y entre tangos y tangos inventaba todo tipo de comidas mientras yo ayudaba poquito y hablaba mucho. 


Lo que más me gustaba cocinar con él eran los fideos caseros. Nunca me molesté en aprender la receta porque confiaba en que él estaría siempre para hacer la masa y yo para estirarla y cortarla. Quedábamos blancos de pies a cabezas pero nos salían los fideos más ricos con las diversas salsas que improvisábamos en el momento. 


Pasar noches junto a él y sus ollas me enseñaron a cocinar muchas comidas. Nunca quise aprender, pero con tal de pasar tiempo con Silvio lo ayudaba a cocinar y sin darme cuenta, aprendía a cocinar.


Hoy, 7 meses después de que se haya ido para siempre, puedo enumerar hasta 10 comidas que aprendí a su lado. Me defiendo en la cocina, he quemado muchas cosas, he llorado lamentando que ya no éste ahí para ayudarme, me he frustrado pero finalmente siempre cociné lo que él me enseño sin que yo quisiera aprender.


Lo que pasa es que no me acuerdo la receta de los fideos. Y en las páginas de cocina ninguna es como la que él hacía. Y sino puedo hacer sus fideos, nunca podré sentirlo conmigo en la cocina.


Por favor...Alguien sabe una receta de fideos?

8 de mayo de 2010

La cocina de La Salteña

Resulta que hace un mes más o menos fui a visitar una amiga que había sido operada recientemente de la miopía...A visitarla y a comerle las facturas, tomarle la chocolatada, quejarme de sus hermanos, robarle productos para lentes de contacto (que encima me los olvidé allí) y burlarme de sus ojos hinchados. 

Julia, mi amiga, me recibió sentada en su comedor a las 6 pm con unos lentes de sol más oscuros que los que usan esos que acaban de tomarse un éxtasis y "todo brilla demasiado". En este caso, Julita, no había tomado éxtasis pero le habían operado el segundo ojo ese mismo día y estaba muy sensible a la luz. 

Charlamos toda la tarde, nos pusimos al día con los chismes, comimos, yo miré tele mientras ella creía estar mirando para el lado donde estaba el TV. Yo me burlé de sus ojos que parecían uno el de un gato, así con la pupila bien chiquita, y otro...como si se hubiera mandado alguna sustancia misteriosa, así, bieeeennn dilatado.  


Casi a las 9 pm (amorticé la visita en lo de mi amiga y me quedé largo y tendido) apareció su mamá, que es igual a la ella pero más buena, y nos contó que se iba a ganar una cocina nueva. 


"Una cocina nueva?", preguntamos ambas. "Sí" contestó Gabriela sacudiendo el envoltorio de la masa para tartas hojaldrada de La Salteña. "Si ustedes me completan el formulario de Internet, me voy a ganar una cocina nueva!" 


Agarramos la laptop rosa de Gabriela y empezamos a rastrear la página de La Salteña y comenzamos a completar los datos, bah, Julia quiso hacerlo:


"Grbiwla" (Gabriela) puso

Blonda - Che Juli...querés que lo escriba yo?

Julia con la cabeza prácticamente pegada al teclado - Naaa, yo puedo mirá!


"msda hoja´dfrada" (masa hojaldrada) escribió.


Tomó casi 30 minutos que Julia completara la solicitud del concurso, mientras tanto madre e hija discutían sobre cómo sería la nueva cocina:


"Y le pedimos una de esas heladeras plateadas con coso que escupe hielo", decía Julia


"No, quiero una cocina toda blanca", replicaba su madre


"Ay mamá, blancos son los sanatorios", argumentaba Julia


"Callate que la que cocina acá soy yo, vos nunca haces nada", se quejaba Gabriela


"Ay...hago tortas...a veces", se defendía Julia gritándole a la pared...pobre, ella creía que ahí estaba su mamá


Cuestión que el "intercambio de opiniones" sobre la cocina nueva se convirtió en una disputa casi a los gritos sobre una cocina inexistente. Y yo al medio intentando reparar los errores de tipeo de mi amiga. 


Entre gritos y gritos puse ENTER y me salió un cartel donde decía que la página estaba inactiva y que probara luego:

Blonda entre gritos - Chicas...chicas...JULIAAAAAAAAAAAAAAAA no anda esto che y yo ya me tengo que ir...


Julia y su mamá me despidieron entre reproches culinarios y yo rajé a la paz de mi hogar...

Cuando llegué a mi casa pude oler que desde la cocina mi mamá preparaba una rica tarta de jamón y queso:



Blonda alegre de estar en su hogar - Mmm que rico mami!


Mami - Ay! Gracias hija! la masa es de La Salteña y tiene una promoción para ganarse una cocina nueva. No queres completar los datos en la compu? Capaz que ganamos y podemos cambiar el horno!


Turututu pá! (escuchenlo)



Blonda.