22 de enero de 2010

aventuras de una no niñera capítulo dos: La primer semana con Mateo.


Con Mateo ya pasamos más de 15 horas juntos y cada vez nos entendemos mejor.

Llegué el miércoles a las 8 menos 5 puntualmente como había pactado con Esteban (su papá). Esteban se tomó unos mates conmigo mientras terminaba de preparar sus cosas para irse a trabajar. Todavía no sé de qué trabaja, pero lo que sí sé, es que puede llevar su hippismo con él al laburo porque se fue vestido con un jogging muy gastado, sus pocos pelos despeinados y con una remera en la cual pude constatar hasta 3 agujeros.

La casa está al borde entre lo pintoresco y el abandono. Antes de irse, Esteban, me explicó algunos trucos caseros:

Esteban - Bueno la puerta del patio se traba con el piso así que tenes que empujarla hacía arriba. La puerta de la casa no tiene cerradura, así que si salen, cierren con el candado. No tomes agua de la canilla...no te lo recomiendo. Si subís al entrepiso cuidado con las tablas flojas porque podes seguir para abajo. Y bajo ninguna circunstancia abras el agua caliente...podría explotar algo.

Antes de irse me dijo:

Esteban - Así que estudias Comunicación? Yo llegué a hacer 1er año y dejé. Te gusta escribir?

Blonda - Sí, mucho.

Esteban - Sí? Después mostrame algo.

Blonda - Mmmm...si tengo dos blogs ahí escribo cositas.

Esteban - Uhh! después dame el link así leo algo.

Obviamente tendré que hacerme la boluda hasta el fin de mi trabajo para no darle la dirección de este blog.

Según la información que recopilé, los chicos en vacaciones se acuestan tarde y se levantan tarde, así que opté por llevarme Fernando Mires y la revolución de Chile para pasar la mañana. Pero no llegué a leer el título que Mateo asomó sus oscuros ojos marrones desde el entrepiso y me miro muy sonriente. Eran las 8.15 am. Ese iba a ser un día muy largo.

Me pidió que le hiciera un mate cocido. Yo, ingenua, busqué un saquito similar al de te que dijera "mate cocido". Después de inspeccionar un poco la cocina y todo a mi alrededor pude imaginar que si no tenían azúcar, menos que menos tendrían mate cocido en saquitos. Puedo ser tan fifi a veces!. Con mis dos neuronas destinadas a la gastronomía adiviné cómo se hacía un mate cocido con yerba y un colador pequeño.

Afortunadamente Mateo es muy hablador, se rie mucho y cuando lo hace se le frunce mucho la nariz, y con ella, algunas pequitas que se esconden detrás de su bronceado. Tiene el pelo corto pero muy desobediente, aunque se lo aplastes, atrás siempre le queda parado. Hablamos durante 1 hora y media. Mateo toca la batería, tiene una banda con un amiguita y otro chico y hacen covers de AC DC. Va a la escuela Mariano Moreno y es muy vago para hacer actividad física. Congeniamos rápido. Tengo que reconocer que para ser mi primera experiencia cuidando un ser vivo, encontré justo al chico ideal. Es muy obediente además de ser inteligente y muy observador.

Intenté hacerme la que entendía como tratar a un chico e hice esas preguntas de rutina como "yyyyyyyyyyy qué materia te gusta más?" "ennnn serrrriooo? una cucaracha gigante de tamaño cama king zize?" Pero a la media hora de esforzarme para hablar como maestra jardinera casi mogolica, renuncié y empecé a ser yo sin darme cuenta: Maldecir a todos y a todo constantemente, hablar como si estuviera conversando con un amigo y a llamarlo cariñosamente "enano".

Aunque nunca quise este trabajo que ahora tengo, no pude evitar odiar a mi predecesora Ceci (Sesi). Sesi estudió bellas artes y es la niñera de Mateo desde hace 2 años. Ahora se fue de vacaciones y por eso recurrieron a mi. La casa está poblada de manualidades que Sesi le enseñó a hacer al enano. Algunas, muy afeminadas para mi gusto, como dos móviles de mariposas que penden del techo que da al entrepiso. "A Mateo le gusta mucho pintar" me había dicho su papá. "Cagamos" pensé yo que no tengo ni idea de cómo se agarra un pincel. Yo puedo enseñarle Foulcaut pero no creo que al chico le interese. Pero resulta que a Mateo también le gustan mis formas inventadas de jugar a las bolitas y mis futboles caseros. Le gustó mucho que yo supiera jugar a 20 juegos del Sega y que me encanten Los Padrinos Mágicos.

A mi me encantó que Mateo conociera Gondwana y le gustara AC DC. También me gustó que cuando le puse Social Distortion mientras hacíamos la comida me hiciera la mímica idéntica de la bateria de todos los temas. Y por último, cuando le presenté a Los Ramones mientras comíamos banana con azúcar en el patio me compró con un "ey, esto está bueno".

Hoy nos despedimos hasta la semana que viene. En pocos días nos acostumbramos uno al otro y hasta creamos nuestros propios códigos. Cuando me estaba yendo me preguntó:

Mateo - Venís la semana que viene no?

Y con eso, se me abrió el corazón!

5 comentarios:

Dee Dee dijo...

El enano va a la mariano moreno y ya escucha los Ramones... tiene todas las de ganar. Muy completa tu descripción tanto de papá hippie como de tu relación con el infante. El cuento tiene todo, hasta un final totalmente inesperado... tenés corazón. Beso!

Pura Suerte dijo...

Paráparáparáparápará...

¿En pibe tiene OCHO años y ya toca la batería como para tener una banda?
Dale, ahora decime que metió Política I libre y me siento un fracasado completo :s

herr professor dijo...

elr elato es muy bueno, pero esto merece mencion:
"Dale, ahora decime que metió Política I libre y me siento un fracasado completo :s"

jajajajaja


en fin
odio ramones
no me gusta ac/dc (no los odio, todo bien ,pero no gusta)
no em gusta gondwana.

Y no conozco social distortion pero ya con el nombre dudo que me guste.


creoq ue no nos llevariamos bien si me cuidaras blonda.

PD: no me gusta que la gente se salga de las estructuras, asiq ue el pendejo no te tiene que conquistar, vos sos la mala que odia todo!

Belukiwi dijo...

Maldecir a todos y a todo constantemente, hablar como si estuviera conversando con un amigo y a llamarlo cariñosamente "enano".


ajajajajaajaj xD
Blonda Corazón ?
Naaa

juliju dijo...

ayy blonda encontro a su nene