3 de noviembre de 2009

con gusto a menta escarlata


Ahora que me pongo a pensar, tengo un problema grave con las golosinas con dibujos de relojes. Habrá sido que tenia un rechazo inconsciente por los relojes en mi tierna infancia que canalice consecuentemente en las pobres golosinas? O simplemente era repugnantes?

(para entender de qué hablo leer previamente este texto )

En fin, me acordé de los After Eight y mi tía Lilia.

Como ya conté en otros relatos, mi familia está compuesta por mi mamá y yo. Ella es hija única, su mamá era hija única, yo soy hija única y mi papá por su parte también es hijo único. Por lo tanto me escasean primos, tíos, y parientes varios. Así fue como mi mamá intentó llenar esos vacíos incorporando a sus amigos con rótulos de parentesco.

Tía Lilia era, en principio, nuestra vecina del 15 B. Vivía con su pareja estable Roberto y no tenían hijos, en ese momento.
Roberto era un señor de negocios (o eso comprendía mi limitado cerebro de 7 años). Siempre llevaba un portafolios con candado de númeritos que yo, cuando iba a su casa, me sentaba eternos minutos a jugar al ladrón que sacaba la combinación numérica y abría una caja de seguridad con muchos billetes verdes. Era alto, con panzita, canoso desde joven y tenía mucha cara de cansado siempre.

Lilia, por su parte, era todo lo opuesto. Era petisa y menudita, casi un palito. Tenia una melena rubia natural al estilo Farrah Fawcett y un lunar perdido en algún rincón de la cara que ya no recuerdo. Siempre estaba sonriente y corría de una actividad en otra: Yoga, salsa, tap, danza clásica, etc. Jamas la vi trabajar, pero sé que trabajaba.
Lilia era de esas mujeres que deseaba con toda su alma tener hijos pero que, por circunstancias que no me incumbían, no los tenía. (paréntesis: Luego con los años, y sola, pudo concretar su sueño y tuvo a Rubí). Al no tener hijos propios, adoraba los ajenos. Tenia un no se qué con los chicos, nos entendía, nos divertía y nos hacía regalos perfectos.

Lilia y Roberto eran una pareja viajada, recorrían el mundo por supuestas cuestiones laborales y venían con los mejores regalos y utencillos de cocina jamas vistos.

Roberto, en una de sus tantas idas a New York me trajo a mis cortos 5 años una valija de magia de la jugeteria Duncan (sí sí, la jugueteria donde Macaulay Culkin logró el odio internacional de los niños en Mi Pobre Angelito 2) La cuestión es que el juego estaba todo en inglés y aprender a hacer los trucos de magia fue chino básico, pero ese es otro cuento.

En ese viaje, Lilia me trajo también caramelos Skittles que, en ese momento para mi, las únicas bolitas de colores comibles eran los M&M o Rocklets. Pero estos eran de frutas. Cuestión que, ignorante yo, me metí de un bocado unos 20 y los escupí desilucionadísima de que no tuvieran chocolate. Con los años de olvido se pudrieron y a la basura 500gramos de Skittles. Que pelotuda por favor con lo que me gustan ahora.

Bueno, resulta que, como a mi me correspondían los decepcionantes caramelos, a mi mamá le tocó una caja de lata verde con un relojito inglés en la tapa y en letra cursiva finolí decía After Eight. Al abrirlo había unos pequeñitos envoltorios que parecían ser de té que forraban algo con rico olor de forma individual.
Recuerdo que prácticamente tire los Skittles por los aires y me abalance sobre la caja brillosa verde escarlata con sutiles envoltorios. Adentro? Chocolates en forma de cuadrado perfecto con un suave relieve como de esos que hace el viento en la arena cuando nadie caminó por ella en largo rato. Eran finitos y con bordes curvos y olor mucho muy rico.
Con ojitos llorosos y de hija única malcriada, rogué, supliqué, imploré que me dejaran comer de esos. Mi mamá, una dulcera infalible, se defendió argumentando que yo ya tenia mi juego de magia y mis caramelos feos y que ese era su regalo. Así que recurrí a Tía Lilia que ella me iba a defender.
"Dale uno, para que pruebe" dijo Lilia
"Pero no le van a gustar" dijo mi mamá.
Lilia sonrió y ganamos la batalla. Recibí un sobrecito individual con mi tesoro más preciado.

Me acuerdo que me senté en unos almohadones del suelo y saqué de su perfecto envoltorio un reluciente cuadrado de chocolate. Como era niña, y los niños transpiran mucho, pronto se me empezó a pegotear en los dedos y no tuve más opción que dejar mi fascinación de mirarlo y comerlo de una vez, así que me mandé el chocolate todo junto y de forma horizontal a la boca e imaginé que sería un gusto inigualable, paradisíaco, extraordinario, imaginaba mis papilas gustativas deleitándose con un sabor fuera de lo normal, un sexto sentido, un chocolate...espantoso. Qué era eso verde que le salía de adentro y picaba en la lengua? Qué era ese aliento refrescante que salía de mi boca? Qué tenia ese chocolate adentro? Tenia menta. MENTA!

En ese momento me acordé de los Chiclets de menta que comía mi papá y yo se los chupaba hasta que le salía se les iba el gustito rico y venía el de menta que me daba impresión.
Fue entonces que se me empezaron a caer las lágrimas por el fuerte gusto a menta y tragué como pude el venenoso chocolate verde y con él mi orgullo.
Corrí al baño y me lavé rápido la boca con el cepillo de dientes a lo Mafalda como cuando comía sopa. Y salí con mi mejor cara de actriz, dando brincos y diciendo que yo ya estaba demasiado grande como para comer chocolates en cajitas ridículas y que no quería ni uno más.

Mi mamá vio que todavía tenia los ojos colorados pero tuvo la delicadeza de no decir nada al respecto por lo que restó de la noche. A la hora de irse salí al palier a despedir a Tía Lilia, le agradecí tan lindos regalos, le pedí que no volviera a irse tanto tiempo y la abrace muy fuerte como hacía siempre, un poco para que supiera cuánto la quería y otro poco para quedarme con algo de su rico perfume. Ella se agachó contenta a recibir mi abrazo con una sonrisa grande que la caracterizaba y me susurro despacito al oido para que el palier no escuchara: "Que rico olor a menta".

13 comentarios:

herr professor dijo...

genial :)

yo conozco solo la version bastarde de los after 8 y son los medallones de mneta con chocolate y a mi siempre me encantaron.

no se que onda.

PD: se habla del regreso de la vaca de mucchos colores...
ojo.

Anónimo dijo...

son riquisimos los after eight jajajaj esos eran los q tenia siempre mi abuela en la casa y no queria convidar...
ya sabesss paraa navidat!
jajajaja besouy y no soy anonimo soy ta

butterflies in your stomach dijo...

"cada día más lindo lo que escribís!"

Un gusto Blonda, de veras!! :) (te llamabas Gala?)

Me encantó el relato y tu tía Lilia. Me recordó a mi tía Toñi :)
Por cierto, nunca se me olvidará el relato de tu abuela y tu, llendo de casita en casita hasta llegar a aquella en la que al salir, escupías el dichoso caramelo interminable mientras que tu abuelita hacía la vista gorda! jaja


Saludos =)

butterflies in your stomach dijo...

¡¿SE HABLÓ DE LA VACA DE LOS MILYUNCOLORES?!

ando deseosa de saber que es de ella! jajaja :)

Saludísimos! =)

juliju dijo...

eyyy son riquisimos los after 8!!
siempre los ameee y ahora me antojaste gala ¬¬

vudu dijo...

pasar por el free shop
es comprar si o si
toneladas de after eight

nunca los volviste a probar?
dale una segunda chance al chocolate con menta !

herr professor dijo...

no tengo ni puta idea de los after 8
sacame del sugus y del superacido y me matas.

esos son golosinas de oligarcas.

juliju dijo...

hoy comi un cofler con menta...estaba bueno, pero ni se compara con los after 8

Julieta Pellieri dijo...

GALA,AMÉ DEMASIADO TU BLOG(Y EL RESUMEN DE LA CLASE TMB)..
YO TMB TENGO UN BLOG(PERO ES FEO)EL TUYO ES HERMOSO,DESDE LOS CONTENIDOS HASTA LA ESTÉTICA(QUIERO QUE ME ENSEÑES A QUE EL MIO SE VEA AL MENOS PARECIDO)UN BESO,GRACIAS POR DELEITARME Y DIVERTIRME UN RATITO CON LAS DISPARATADAS/REALISTAS HISTORIAS JEJE,UN BESO ;)

herr professor dijo...

ok el ego de gala debe estar volando.

tu blog es una mierda gala...

para equilibrare no?

Blonda dijo...

Jere: ojalá que te quedes sin aire...ahora!

Bunny dijo...

Blogger aviusa tus entradas, nada mas que me dijo que esta la subiste hace doce horas.xD
Vas a ver que te anda bien ahora.

herr dijo...

uhh eso de quedarse sin aire me trae malos recuerdos :(