25 de agosto de 2009

La recepcionista los domingos



Me gustan los fines de semana apacibles, en los cuales después de una buena noche de parranda lo que uno más desea en el mundo es dormir todo el domingo, levantarse a las 5 pm, comer las sobras del almuerzo, mirar lo Simpsons con la leche chocolatada como si fuera una aspirina para la resaca y volverse a meter en la cama.

Justamente eso es lo que yo no hice un domingo durante mucho tiempo.

Mis domingos no solo que no eran apacibles sino que tampoco empezaban a las 5 de la tarde.
Yo comenzaba mi jornada las 10 am. Me bañaba para sacarme el olor a pucho, alcohol y noche de encima, me ponía kilos de base en las ojeras y partía a mi adorado y exahustivo trabajo de recepcionista.

Todos en mi trabajo tenían una cara muy similar a la mia. Jamas escuché un buen día en ese lugar, eran puros gruñidos matutinos por parte de cada uno de ellos.


Era muy poco recomendable los domingos pedirle al encargado un adelanto de sueldo, un franco adicional ni siquiera un almuerzo alternativo. Todo era contestado con un gruñido, que aunque uno hubiera querido interpretarlo de otra forma, siempre siempre significaba NO!.

El único que tenia buen humor el domingo era el dueño. Por qué? porque los domingos ese lugar explotaba de gente, se hacían casi 300 cubiertos (así como mucha gente, para que se entienda) en un almuerzo y lo mejor de lo mejor, para mi, era el día donde yo descargaba todas mis tensiones de la semana peleándome con los clientes.

Cuando el teléfono empezaba a sonar mi mal humor y mi resaca iban desapareciendo y la recepcionista jodida fluía de mis entrañas!

1 comentario:

LeoSend dijo...

Otro maravilloso y muy detallado relato de lo que es ir a trabajar un domingo al medio dia en ese maldito calvario!!!! Gracias por hacerlo recordar!!! ODIO LOS DOMINGOS AL MEDIO DIA EN ESE MALDITO LUGAR!!!
Te quiero galastegui!!!!