25 de agosto de 2009

Esas pequeñísimas cosas

Este blog tiene como única finalidad contar historias cotidianas, desde lo más absurdo y poco relevante hasta las anécdotas más fascinantes que pueden sucederle a uno día a día. Narrar historias propias, ajenas, inventadas o exageradas para entretenerlos a ustedes, y a mi.
Es sobre todas esas cosas que pasan desapercibidas y parecen no tener importancia. Porque si nos detenemos y observamos todo es una gran historia.


Si cierro lo ojos, todavía me acuerdo el olor a a día con sol invernal. Yo tenia la bufanda a cuadritos de color rojo que él me había regalado. Estaba por encontrarlo en la famosa esquina rosarina.
De lejos lo vi, parado, sonriente (como siempre) mirando al cielo (como siempre).
Qué mira? pensé.

Yo - Hola Pa !
Pa - Sh!
Y - ok...
P - Mirá...

y señaló las viejas cúpulas que que rodeaban la peatonal. Entonces hizo un gesto con sus manos enfocando aquellas cúpulas y cerro un ojo...
P – Mirá todas las cosas que uno se pierde al no mirar para arriba.
Se giró de repente y enfocó con ese raro gesto al hombre que cepillaba zapatos en la vereda de en frente y dijo:
P – Mirá que buena foto sería! Click! Nadie lo mira, como nadie mira para arriba, nadie lo mira a él.
¿Cómo hizo ese hombre, para hacerme replantear mi existencia?
Todas las cosas que me perdía por no mirar para arriba, para los rincones de mi ciudad, para esas pequeñas cosas que nadie ve.
Gracias a la tecnología tenemos cámaras digitales todo el tiempo que nos permiten captar momentos únicos. ¿Pero qué hay en las fotografías que ni viéndolas podemos notar? Sólo una descripción detallada puede contar una gran historia.

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