25 de agosto de 2009

Cookie y yo, una historia de amor


Resulta que un día...me encapriché, Sí, me encapriché.
Bueno, algunos diran que vivo encaprichada, pero cuando quise cambiar de celular, me encapriché tanto que no hubo con que darle.

QUERÍA CAMBIAR EL CELULAR!

Pobre mamá, amigas, y novio que tuvieron que aguantarme cuando andaba como loca buscando EL celular perfecto. Había vivido con teléfonitos que no me gustaban, no entendía y funcionaban mal, y cuando finalmente les agarraba cariño...PAF! me los robaban.

Finalmente el novio mío, que es el que más me malcria y responsable de que viva encaprichada con cosas, me consiguió el teléfonito que yo tanto quería.
Fue amor a primera a vista.

Nos entendimos, congeniamos, hicimos conexión, hubo chispazos, maripositas en la panza, miradas perdidas. Había encontrado MI celular.
Nunca voy admitir que a veces anda lento y es lo más incomodo del mundo escribir un mensaje con el teclado touch.

Gente -
Ey, esto para escribir es rrre incomodo.

YO -
Ni ahí, es buenísimo...te tenes que acostumbrar nomás!


MENTIRA!
es re molesto.
Pero yo lo amo igual.
Será, tal vez, que hinche tanto por conseguirlo que si encima digo que es una basura me ahorcan todos mis parientes.
O será amor verdadero que no importan los defectos o las faltas del otro lo amamos siempre un poco más.


La cuestión es que Cookie y yo nos llevamos de maravilla, como toda pareja tenemos nuestros días, pero nos encanta estar juntos, nos gusta la misma música y siempre queremos sacarle fotos a las mismas cosas.
Él y yo somos este blog. Él saca fotos y se acuerda los detalles de nuestras aventuras y yo las plasmo digitalmente.

Cookie.

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